Estos latidos roncos y pesados
quebrados por un tiempo que no entiende
de latidos, conjuran cada día
una muerte delgada y silenciosa.
Nos habita una amarga letanía,
el runrun de un reloj que se consume
mientras mudos pasean nuestros ojos
ajenos a la vida.
martes, 15 de noviembre de 2011
miércoles, 17 de agosto de 2011
LECTURA POETICA EN ALFREDO COPAS
Lectura poética de Darío P. Carvajal y Julia Bellido
Música: María De Goñi y Lola Salas
Sábado 20 de agosto a las 21:30 en Cafetería Alfredo Bar y Copas
Jerez
Música: María De Goñi y Lola Salas
Sábado 20 de agosto a las 21:30 en Cafetería Alfredo Bar y Copas
Jerez
sábado, 23 de julio de 2011
AL SOL DE LOS DÍAS
...y nada más por hoy, que mañana hay que silbar por la calle bajo el sol de los días ( Publicado por los medios de prensa del grupo VOCENTO. (Qué!, El correo, El diario Vasco, La voz de Cádiz, Hoy, Sur, Las provincias...)
Blas de Otero
Mi nombre es David López, tengo 45 años y esta mañana he presentado un serio contratiempo a mis vecinos del número 42 de la calle Porvenir, al encontrarse mi cuerpo inerte tendido ante la puerta del inmueble impidiendo el paso y presentando un inapropiado escenario para un día como hoy.
Por su puesto, esta situación no estaba dentro de mis planes cuando ayer, a las 11 de la noche, salí de casa a tomar un trago y despejarme un poco de la soledad. Fui paseando al Mado's Bar mientras pensaba en un poema que leí hace unos días y que andaba desde entonces rondando por mi cabeza. La primera copa la tomé solo, en la barra, y justo después de pedir la segunda, la vi a ella. Estaba sentada en la mesa más apartada del local con una bebida roja en la mano que adiviné sería un San Francisco. Era increíblemente hermosa y sin duda aquella radiante y misteriosa sonrisa se dirigía hacia mí. Sin pensarlo dos veces fui a sentarme a su lado.
- ¿Qué andas buscando? -fueron sus primeras palabras-. A lo que yo, algo sorprendido, contesté, no sé si por parecer interesante o porque simplemente era lo único que se me ocurrió, con el último verso de aquel poema que me perseguía.
-Busco -dije- silbar al sol de los días.
-Interesante, pero, ¿sabes lo que quieres decir realmente con eso?
-Sí, para mí silbar al sol de los días es estar en completa y absoluta paz con uno mismo, es sentir que no se tienen cuentas pendientes.
-La paz absoluta... Muy bien, si es así quizá yo pueda ayudarte -dijo, esta vez con una amplia sonrisa-. ¿Me vas a decir tu nombre?.
Sus ojos eran oscuros, intensos, penetrantes y me desarmaban completamente. Comenzamos a charlar. Al principio, sobre banalidades, pero al cabo de unas horas de conversación me encontraba contándole mis más oscuras frustraciones en una extraña suerte de confesión hábilmente dirigida por sus preguntas. Cada una de mis inquietudes obtenía una respuesta que la hacía desaparecer en sus labios. A cada minuto que pasaba con aquella mujer me sentía más joven, como si el peso de la vida no hubiera hecho ningún destrozo. Como si el tiempo transcurriera hacia atrás y me liberase de todas las cargas que había acumulado en la vida. Cada problema se convertía en un tema zanjado, cada recuerdo incómodo en una simple anécdota, cada odio en una indiferencia.
No podría decir exactamente en qué momento la besé por primera vez. Su boca era de un fuego exquisito y me provocaba un efecto casi narcótico. Salimos del bar muy avanzada la noche y paseamos sin rumbo fijo hasta encontrarnos en el recodo más oscuro de un parque cercano. Nunca antes había hecho el amor de una forma más clandestina. Agazapados junto a un seto nos desnudamos bajo la tibia noche. En aquellos momentos ya no era la misma persona que algunas horas atrás. Sentía una liberación inmensa. De alguna forma lo único que pesaba sobre mi cuerpo era un poderoso deseo que cubría hasta el último hueco de mi ser. Ella tomó la iniciativa, me tumbó sobre el suelo y se colocó sobre mí. Hicimos el amor de una forma salvaje. Aquello era sexo como nunca antes lo había experimentado. Ningún sentimiento enturbiaba aquella forma ancestral de placer. El olor de la hierba, de su cuerpo y de la noche completaban la sensación animal que me producía aquella situación. Incluso sus oscuros ojos parecieron brillar en algún momento como los de un felino. Cuando acabamos sentí que todo a mi alrededor estaba en su lugar preciso, en una armonía perfecta. Mi respiración se hizo profunda y pausada, y pude entender por primera y última vez el sentido más profundo de mi propia existencia.
Unos minutos más tarde comenzamos a vestirnos. Ella me miraba satisfecha. Entonces me dijo:
- ¿Ves? Ya tienes lo que buscabas ¿no es cierto?
- Sí, creo que sí, tan solo me falta saber tu nombre.
- ¿Mi nombre? No creo que importe mucho. Puedes llamarme como más te guste, yo respondo a muchos nombres.
- Sí, supongo que no importa. ¿Te volveré a ver?
- No, pero eso tampoco tiene mucha importancia a estas alturas. Y ahora tengo que irme, ya casi ha amanecido.
Me besó, esta vez en la frente y se perdió entre las sombras sin mirar atrás.
Me quedé sentado algún tiempo más hasta que las primeras luces del alba me hicieron salir del trance. Me levanté y me dirigí con paso lento hacia el número 42 de la calle Porvenir. Al llegar al portal, el sol ya asomaba entre los edificios. Entonces me giré, miré hacia arriba y silbé. Fue entonces cuando se me paró el corazón y quedé tendido en el suelo. Mi rostro reflejaba una paz que, lejos de hacerlo parecer amable, presentaba una visión dantesca y horrible, pues una paz tan absoluta no puede ser humana.
sábado, 25 de junio de 2011
UN DÍA MÁS
Esta terrible vida cotidiana,
esta jaula sin fondo
de ventanas azules,
es el digno destino de un poeta.
Transitarla es el fin irremediable,
con dignidad de otoño, de verano,
con dignidad de nube o de tormenta
según el caso
o la estación
o el día.
Con dignidad, en fin, de lo que somos
fagocitarla, digerirla
hasta dejar sus huesos blancos,
que esta vida terrible
es carne
que comer
a dentelladas.
esta jaula sin fondo
de ventanas azules,
es el digno destino de un poeta.
Transitarla es el fin irremediable,
con dignidad de otoño, de verano,
con dignidad de nube o de tormenta
según el caso
o la estación
o el día.
Con dignidad, en fin, de lo que somos
fagocitarla, digerirla
hasta dejar sus huesos blancos,
que esta vida terrible
es carne
que comer
a dentelladas.
domingo, 12 de junio de 2011
sábado, 11 de junio de 2011
A BLAS DE OTERO
He perdido otro día
como quien pierde el sueño,
y voy errando los minutos,
las horas, la mirada,
mientras crece la tarde entre las manos.
En los días así no escribo
por no decir que pierdo
los sueños y la vida,
leo, escucho a Blas de Otero
mientras muere la tarde entre las Hojas.
Digo vivir, susurra,
digo vivir, contesto,
y comienza a girar en mi cabeza
la noria moribunda de Chernobyl.
Digo vivir y pienso
que la noche es muy larga todavía
y hay mucho que decir
sobre sueños perdidos, escuelas en silencio
y ver pasar los días
como si nada.
como quien pierde el sueño,
y voy errando los minutos,
las horas, la mirada,
mientras crece la tarde entre las manos.
En los días así no escribo
por no decir que pierdo
los sueños y la vida,
leo, escucho a Blas de Otero
mientras muere la tarde entre las Hojas.
Digo vivir, susurra,
digo vivir, contesto,
y comienza a girar en mi cabeza
la noria moribunda de Chernobyl.
Digo vivir y pienso
que la noche es muy larga todavía
y hay mucho que decir
sobre sueños perdidos, escuelas en silencio
y ver pasar los días
como si nada.
domingo, 30 de mayo de 2010
ATARDECER
miércoles, 19 de mayo de 2010
sábado, 10 de abril de 2010
ARCILLA
domingo, 4 de abril de 2010
EL PARQUE METROPOLITANO MARISMA DE LOS TORUÑOS Y PINAR DE LA ALGAIDA JUNTO A CVA EDICIONES PRESENTAN LA ANTOLOGÍA CONMEMORATIVA VEINTIUNO

Con motivo del II Encuentro Cultural organizado en el Parque Metropolitano de Los Toruños, el pasado día 21 de marzo tuvo lugar la presentación de la antología conmemorativa VEINTIUNO, que recoge textos de los veintidós poetas participantes en el primer encuentro así como imágenes de las obras pictóricas de otros seis artistas. El título de dicha obra trata de festejar el día de la primavera así como el día internacional de la poesía, que comparten fecha en el calendario. La presentación estuvo a cargo de un padrino de excepción, el cantautor Javier Ruibal, que leyó un texto del poeta Juan José Tellez para la ocasión. Así mismo, la poeta gaditana Charo Troncoso, coordinadora del encuentro, aprovechó el acto para concluir exitosamente este encuentro entre la naturaleza y la cultura. Los poetas compilados son: Mercedes Escolano, Raquel Zarazaga, Manuel Bernal, Juan Rincón, José Manuel García Gil, Josefa Parra, David Franco Montiel, José Ramón Ripoll, J.M. Benítez Ariza, Juanjo Tellez, Valero Cortadura, Ana Sofía Pérez Bustamante, Carmen Moreno, Darío Pérez Carvajal, Francisco Lambea Bornay, Jesús Fernández Palacios, Jorge Garrido García, Luis García Gil, Verónica Pedemonte y Rosario Troncoso. En la fotografía, de izquierda a derecha: Juan Martín, director del Parque, la poeta Josefa Parra, el cantautor Javier Ruibal, los poetas Charo Troncoso, Jesús Fernández Palacios, Darío Pérez Carvajal, Víctor Alija Castro, Raquel Zarazaga, Julio Rivera y Francisco Lambea Bornay.
FUENTE: www.cvaediciones.es
miércoles, 31 de marzo de 2010
INFANCIA
sábado, 20 de febrero de 2010
sábado, 30 de enero de 2010
lunes, 25 de enero de 2010
ELEFANTES EN EL POZO
Muchas veces me paro a mirar al espejo
y a buscar en mis ojos olvidados recuerdos.
Mis pupilas de niño ya tiemblan en el agua,
(la frescura del pozo, y aquel sol en la espalda)
Apoyado en el borde, acechando callado,
con el alma en un puño esperaba ver algo.
No te asomes al pozo -me decía mi padre-
que en el fondo se ocultan elefantes salvajes.
Animales inmensos viven dentro del agua,
no te acerques al pozo por si acaso te atrapan.
Pero yo me escapaba en las tardes de agosto
a buscar elefantes, asomándome al pozo.
Las sombras reflejaban sinuosa una piedra
y mi mente infantil dibujaba una oreja.
Acostado en silencio me pasaba las horas
esperando paciente que se alzaran sus trompas.
Hoy el niño ha pasado, me lo dice el espejo
y no hay tiempo, ni pozos, ni veranos, ni sueños.
Solo a veces me paro y mirando hacia el agua,
me sorprendo esperando que una trompa asomara.
y a buscar en mis ojos olvidados recuerdos.
Mis pupilas de niño ya tiemblan en el agua,
(la frescura del pozo, y aquel sol en la espalda)
Apoyado en el borde, acechando callado,
con el alma en un puño esperaba ver algo.
No te asomes al pozo -me decía mi padre-
que en el fondo se ocultan elefantes salvajes.
Animales inmensos viven dentro del agua,
no te acerques al pozo por si acaso te atrapan.
Pero yo me escapaba en las tardes de agosto
a buscar elefantes, asomándome al pozo.
Las sombras reflejaban sinuosa una piedra
y mi mente infantil dibujaba una oreja.
Acostado en silencio me pasaba las horas
esperando paciente que se alzaran sus trompas.
Hoy el niño ha pasado, me lo dice el espejo
y no hay tiempo, ni pozos, ni veranos, ni sueños.
Solo a veces me paro y mirando hacia el agua,
me sorprendo esperando que una trompa asomara.
martes, 12 de enero de 2010
EL ALMENDRO
domingo, 3 de enero de 2010
lunes, 19 de octubre de 2009
lunes, 28 de septiembre de 2009
SI MAÑANA TE OLVIDAS
martes, 22 de septiembre de 2009
INFIDELIDAD
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