
Se ha incendiado la tarde
prendiendo en los tejados y las nubes.
La bahía
es un denso paisaje anaranjado.
El día
se marcha con sus alas de gaviota
y sus mares de plomo
El eco
de tu voz se ha quedado entre las olas.
Se aleja,
y me deja arañando la piel a la tristeza.